La Señora de los jugos

Durante una de las muchas entrevistas que ha dado en estos últimos días la secretaria de Energía a nivel federal, Dra. Georgia Kessel, con respecto a la iniciativa de Reforma Energética que envío al Senado el presidente de México, Felipe Calderón, daba un buen ejemplo de lo que ésta significaba.

Ante la pregunta de que si se permitía que empresas privadas nacionales o extranjeras instalaran plantas de pretroquímica en México significaría la privatización del petróleo, la funcionaria federal lo negó y puso un ejemplo por demás coloquial: Una señora que vende jugos no tiene por fuerza que ser quien manufacture el exprimidor de naranjas  para que el jugo siga siendo de ella.

Por todas partes del mundo se han dado alianzas estrategias para la exploración petrolera, sin que los gobiernos o países dejen de ser propietarios del hidrocarburo y esto lo vemos en Cuba y Brasil, por citar sólo dos ejemplos de gobiernos de izquierda.

Incluso el mismo Andrés Manuel López Obrador así lo consideraba en su libro Un Proyecto de Nación, sólo que estaba pensado para que se aplicara cuando él ganara, pero como perdió, ahora se opone férreamente pero con un sentido electoral no porque realmente esté defendiendo ni la soberanía ni la propiedad del petróleo a favor de los mexicanos.

México, y Pemex en lo particular requiere una modernización no sólo en cuestiones de inversión y equipo por parte de capital privado. También, necesita una transformación a su interior. Es el único organismo petrolero a nivel mundial que tiene en su Consejo de Administración a cuatro representantes de la paraestatal y cuatro representantes del sindicato de los trabajadores, por lo que el sindicato prácticamente tiene secuestrado a Pemex con la amenza permanente de paralizar la producción petrolera, de ahí que obtengan “prestaciones” que rayan en la locura.

Independientemente de que es necesaria la reforma energética, también valdría la pena dimensionar qué y quiénes pusieron a la paraestatal en esas condiciones críticas. Y la flecha apunta hacia: 1.- Corrupciòn de los funcionarios que han estado al frente. 2.- El sindicato y sus lìderes que prácticamente se han adueñado de Pemex y han despilfarrado a grado tal que sus dirigentes han sido famosos y pudientes clientes de los casinos de Las Vegas. 3.- El sistema político del PRI que a través de sus presidentes de la República utilizaron los ingresos petroleros para usos personales y polìticos durante 70 años. Y en este último punto transitaron como destacados militantes priistas muchos de los que ahora se dicen defensores del petróleo como Manuel Camacho Solìs, Marcelo Ebrard, Arturo Núñez, Leonel Cota, Ricardo Monreal y el propio Andrés Manuel López Obrador.

PD.- Los integrantes radicales del FAP  (PRD-PT y Convergencia) que están apoyando la toma de tribuna de la Cámara de Senadores y la de Diputados para frenar el DEBATE NACIONAL sobre la iniciativa de reforma energética propuesta por el presidente Calderón, tendrán que expicarle al país por qué se oponen al DIALOGO y optan por UNA VEZ MAS atentar contra todos los mexicanos. Y en últimos de los casos si los diputados federales y senadores de esos partidos no quieren trabajar en la discusión de la propuesta porque carecen de argumentos, pues que les descuenten sus jugosos sueldos que pagamos todos los mexicanos con nuestros impuestos.

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