¿Quién puede estar feliz?

La clase política de Guerrero -todos sus actores- debe estar más que preocupada. Lo que se vivió el pasado domingo 5 de julio es como para prenderle los focos rojos de todos los partidos, incluyendo aquellos que ganaron en las urnas.

Guerrero obtuvo el nada honroso segundo lugar en abstencionismo en México. Mientras el porcentaje nacional arrojó un 44% de participación ciudadana, en Acapulco en dos distritos apenas llegaron al 27% de votación, uno de ellos fue el 9 de Acapulco, es decir, 73% prefirió ignorar las elecciones.

¿Cómo pueden estar felices los que obtuvieron apenas un 11% del voto del padrón electoral? ¿Es en serio una representatividad ese porcentaje? ¿Ese 70% que se quedó en su casa puede estar feliz de que un minoría, de la minoría, decida por ellos?

Las causas del desencanto ciudadano por las elecciones pueden ser muchas. Pero también cada uno de los habitantes inscritos en el padrón electoral se debe preguntar qué es lo que quiere como instituciones.

Y esto tiene efecto porque lo que se eligió la semana pasada fue a quienes serán los que determinarán el rumbo de nuestro país. Anteriormente el Poder Ejecutivo imponía diputados federales y senadores, motivo por el cual sólo a él le rendían cuentas.

Ahora, las cosas son distintas. No para avance en favor de la ciudadanía desgraciadamente. En estos tiempos los legisladores responden más a intereses políticos personales y partidistas, antes que de la sociedad. ¿A qué cree que van varios de los recien electos diputados? Respuesta: a usar el dinero público para promoverse para otro cargo que puede ser: alcalde, gobernador, senador, etc., ésas son sus prioridades… si no al tiempo.

El problema es que ellos para obtener la nominación que les interesa les sirven de levantadedos a los intereses de sus grupos polìticos y partidos. Sería iluso pensar que al último lo
hicieran por la sociedad,  porque ni ese lugar tenemos en sus objetivos.
EL REGRESO DEL PRI.- Una vez más quedó demostrado, cuando la ciudadanía decide no acudir a las urnas, los que ganan son los votos corporativos, los que manejan más intereses, más compromisos, los que mantienen una especie de votos esclavos, a los que controlan con dádivas en muchas de las veces. Esto no es privativo de un solo partido, lo hacen la mayoría. Pero el regreso del PRI al menos en Guerrero se debió en parte a que los que llegaron en diciembre tienen la experiencia de saber cómo se pulsa el mecanismo para que el corporativismo gane… cuando la gente se queda en su casa. Como ocurrió aquí.

INDIGNACION.- Lo que le sucedió a la familia Le Barón en Chihuahua le alcanza a todos, a todos los mexicanos que quieren un país en paz, a toda la sociedad que está harta de tanta inseguridad y avance de la delincuencia, a todos aquellos que sueñan con dejarle una nación diferente a sus hijos, a todos los que quieran alzar la voz, porque quedó demostrado que con toda la impunidad del mundo, la pueden callar en el momento en que se les antoje.

MAS BANCAZOS.- Sólo en este mes van alrededor de 6 asaltos bancarios en Acapulco, casi uno por día. Nadie puede moverse y asaltar con impunidad si no es protegido desde un sector de los que tienen la obligación de brindarle seguridad a la sociedad. ¿Alguien le quiere jugar al héroe? Respuesta: nadie. Lo que sucedió en Chihuahua es el mejor ejemplo de porqué no.

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