Acapulco

“Acapulco cachito de cielo, rinconcito bello a la orilla del mar, paraíso donde las palmeras, con suaves vaivenes, parecen soñar…” (Inicio de la canción: “Acapulco, paraíso tropical” de E. Cortázar y L. Alcaraz).

Acapulco, es una palabra que evoca a un puerto de gran belleza natural y, el mencionarla, sea en nuestro país o en el extranjero, atrae la atención de inmediato.

Llegar a Acapulco es una hermosa vivencia, un gran regalo a los sentidos, especialmente al de la vista. Si se llega a él por tierra, después de pasar los cerros que la resguardan, se encuentra uno con una bahía que se aprecia en su totalidad.

Si se llega por aire, el paisaje es incomparable: la Bahía de Acapulco, la de Puerto Marqués, ambas resguardadas por dos lagunas, la de Coyuca y la de Tres Palos. Si es por mar… se aprecia la belleza de sus acantilados, de sus pequeñas islas para, poco a poco, irse adentrando en la magia de una apacible y abrigada bahía.

En la actualidad, hablar de Acapulco, es hablar de bellezas naturales, y más que nada de vacaciones, de relax, de diversión y de vivir la noche a todo lo que da…

Sin embargo, Acapulco, es más que una palabra de ocho letras, cuyo significado, según la versión más aceptada, es de origen náhuatl… Acapulco, también es una historia, producto en gran parte, de su privilegiada ubicación geográfica que, en diferentes épocas de la vida de nuestro país, le ha dado renombre, sea por haber sido lugar de descanso para los emperadores aztecas en la época Prehispánica. Sea porque en la época de la Colonia, fue por más de dos siglos, el puerto más importante para el intercambio comercial entre Asia y Europa. Sea porque al decaer este comercio y después de la guerra de independencia permaneció casi olvidado durante aproximadamente un siglo, convirtiéndose en un puerto carbonero de escala obligada para que los barcos de vapor pudieran proveerse de ese combustible y así, poder continuar con su viaje. Sea porque a partir de los años 30 y 40 del siglo XX, Acapulco, emergió como un puerto de talla internacional en la “industria sin chimenea”, o sea la turística.

Sea lo que sea, Acapulco… ¡Es Acapulco!, y hablar de él es tema interminable, por lo que, le comparto otros datos tal vez no tan conocidos, al menos no por el visitante.

¿Sabía usted que…?

  • La bahía de Acapulco, también era conocida como la bahía de Santa Lucía.
  • Está rodeada de altas montañas. Las del norte y este, se elevan de 600 a 900 metros, y las del oeste, de 100 a 150 metros.
  • Su fondo es de arena sobre arcilla, por lo que es un buen agarradero para las anclas de los barcos.
  • Mide, de este a oeste, cuatro mil ochocientos veintisiete metros.
  • La lengua de tierra que divide las bahías de Acapulco y Puerto Marqués, se llama Punta del Diamante.
  • Por mar tiene dos entradas: la Boca Grande o Bocana y la Boca Chica (entre tierra firme y la isla de la Roqueta).
  • La isla de la Roqueta o del Grifo, en algunas cartas antiguas es llamada “San José”, en la cual está instalado el Faro.
  • El segundo Castillo o Fuerte de San Diego, fue reconstruido de 1778 a 1784, después de que un temblor arruinara el primero en 1776.
  • La Quebrada, antiguamente era llamada el “Abra de San Nicolás”.
  • La inicial población del Acapulco conocido hasta hoy, se asentó al pie de los cerros de la Quebrada y el Vigía, o sea, en el ahora llamado “Acapulco Viejo o Tradicional”.
  • A las 4 p.m. del 11 de noviembre de 1927, desde el Castillo de Chapultepec, en la ciudad de México, el entonces Presidente de la República, dinamitó una enorme peña a la altura del kilómetro 402, que interceptaba el paso por la brecha que conducía al puerto y de esa manera, a las 6 p.m. llegaron a él la “exagerada” cantidad de doce automóviles, con lo que prácticamente quedó inaugurado el actual Acapulco.
  • El servicio aéreo inició en 1929 y el telefónico fue inaugurado el 16 de abril de 1936.
  • En 1933, se inició la construcción de varios hoteles, entre ellos “El Mirador”, en la Quebrada.
  • La construcción del Malecón fue iniciada en 1936 y terminada en 1943.
  • La Virgen de Guadalupe que se encuentra en el fondo del mar, cerca de la isla de la Roqueta, está en un lugar llamado “La Hierba Buena”.

Acapulco

Así podría seguir y llenar todas las páginas de esta revista, pero como no tengo el permiso para ello… ¡Aquí le dejo!

Como usted puede ver, el Acapulco que en la actualidad es visitado por el turista nacional e internacional, es “nuevo”, apenas va cumplir su primer siglo… por lo que, de los actuales habitantes de Acapulco, y del cuidado que se tenga con que las nuevas generaciones conozcan su historia y su evolución, depende que no vaya a ser nuevamente olvidado y, esta vez, como un puerto de talla internacional, ya que como belleza natural… ¡Acapulco, es inolvidable!, aunque creo que también eso hay que cuidarle, y no nada más sus habitantes, sino también sus visitantes. Es obligación de todos cuidarlo como la joya natural que es. Hay que vivir México, hay que vivir Acapulco, pero con el amor que nos debe la naturaleza y nuestro entorno.

Que tengan la mejor de las vacaciones y disfruten ese “cachito de cielo”, ese “rinconcito bello a la orilla del mar”, a ese “paraíso donde la palmeras, con suaves vaivenes, parecen soñar”…

Desde Guadalajara, Jal., un saludo y… ¡Hasta la próxima!

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