El Presidente Héroe

Por Rodrigo Huerta Pegueros*

Desde hace varios meses atrás se empezó a hablar con insistencia sobre la forma como el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa ha estado administrando y dirigiendo políticamente a la nación y los críticos de su forma de gobierno han estado machacando una y otra vez, en el supuesto fracaso que ha tenido en la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, cuando por otro lado, existen amplios sectores sociales que han aprobado su proceder y la forma decidida de poner freno a que México como país fuera convertido en una narco-nación.

El tema en sí  es bastante complejo y se presta a un debate de profundidad y no es, como se presenta en ciertos círculos políticos y académicos, donde la descalificación fácil surge a menudo y la reflexión es pocas veces argumentada y sustentada para poner las cosas en blanco y negro y en circunstancias parciales se manejan los tonos grises.

La decisión presidencial de dar un combate frontal contra el crimen organizado y particularmente contra los grupos que manejan  el tráfico de drogas y el trasiego de armas de todo tipo fue anunciada desde la toma de posesión del mandatario en diciembre del año 2006 y pocos creyeron que esta línea de contención iba en serio y se dudó hasta hace unos pocos meses atrás que la guerra abierta por el presidente contra la delincuencia organizada iba y va en serio.

Los mas escépticos en dar credibilidad a esta decisión presidencial fueron sin duda alguna los vecinos del norte, particularmente los norteamericanos,  quienes en los últimos seis años del ex presidente Vicente Fox Quesada, ofrecieron toda clase de ayuda para combatir a los narcos, pero en la praxis todo quedó en el aire, puesto que en los círculos de poder de los vecinos del norte no estaban seguros que el ex mandatario estuviera decidido a combatir a los capos de las drogas y por lo tanto creyeron, y así lo hicieron saber en su oportunidad, que los recursos ofertados en el plan Mérida no serían liberados a corto plazo como fue el compromiso del entonces presidente de Estados Unidos, George W Bush.

Tuvo que asumir el cargo de presidente de México, Felipe Calderón y dar los primeros pasos en el sentido de combatir con todo el poder del Estado mexicano a los narcotraficantes.  Así lo hizo saber a la nación y así lo dejó en claro para los vecinos del norte, quienes al paso de los años y viendo que el esfuerzo presidencial  era y es supremo, han decidido otorgar todos los recursos comprometidos en el Plan Mérida y han agregado mas apoyos para poder estar en posición de frenar la llegada de mas droga a la unión americana.

El actual presidente norteamericano, Barak Obama ha dicho no una sino en varias ocasiones que está  del lado del presidente Felipe Calderón en su lucha contra el crimen organizado y que su gobierno lo apoyará en todo y con todo. No hace muchos días, la secretaria de estado de Estados Unidos, Hilary Clinton ha reiterado que no se escatimarán recursos para apoyar a México en su lucha contra los narcos y ha habido calificativos de héroe para el presidente Calderón por su decisión inquebrantable de disminuir el poder del narco, tanto en su influencia política como en lo relativo a cuestiones económicas.

Es verdaderamente triste que en México existan grupos interesados en descalificar la acción gubernamental en este sentido y han llegado a proponer que se pacte con los narcotraficantes y se realicen acuerdos como existen en otros países, cuando la legislación nacional no solo sanciona sino castiga severamente a los gobernantes y funcionarios públicos que pudieran hacer algún arreglo con quienes se dedican a envenenar a las nuevas generaciones y quienes sin ningún recato enfrentan al poder político a fin de convertir a México en una nación manejada por los narcos.

Los mexicanos debemos de reflexionar si apoyamos al presidente Felipe Calderón Hinojosa en su guerra contra el narco o dejamos que este país caiga en manos no solo de las mafias políticas sino de los que ya habían sucumbido a esta tentación, sea por miedo o por conveniencia.

No es gratuito que los norteamericanos hayan calificado al presidente Calderón como un héroe al combatir al crimen organizado como lo ha hecho durante su mandato. Nada de lo que proviene del norte del país es gratuito, sino más bien es que el calificativo lo tiene bien ganado y más que merecido.

Periodista y Analista Político*

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