Elecciones Julio 2009

Por Carlos de la Peña Pintos

Finalmente hubo elecciones. Hay ganadores y perdedores. Hay un aspecto amplio en todo ello,  ya que para algunos los votos reflejan el refrendo de la confianza y para otros una nueva oportunidad. Ahora bien, en cuanto a los perdedores se refrenda la desconfianza para algunos casos, o bien hace su aparición el desencanto cuando en ellos se había depositado muchas esperanzas.  Deben de reflexionar sobre la importancia de ser una oposición responsable.

Los distintos partidos políticos que hayan ganado o perdido tendrán que hacer su propio análisis para obtener las mejores conclusiones. La humildad debe ser fundamental para unos y otros. Saber que se hizo bien para mejorarlo y lo que se haya hecho mal para desecharlo.

Lo que le interesa a la población  es que  sus problemas fundamentales por lo menos tengan alguna esperanza de solución como en  la economía familiar, la seguridad, educación, salud, entre muchas otras necesidades.

A la gente lo que le interesa es que si se está en el poder, el que sea, debe de trabajar para ayudarlos.

A la gente no le gusta cuando ve división, desorden, pleitos y descalificaciones. A la gente le gusta contagiarse de armonía, le gusta vivir a gusto, le gusta vivir bien, al nivel que la pongas.

Hoy los nuevos legisladores tendrán que trabajar de tiempo completo, cuando les toque trabajar en San Lázaro  proponiendo y apoyando  leyes e impulsando decretos que favorezcan a la colectividad  y en los recesos trabajar cerca de la gente, les haya dado o no su voto para ser gestores del bienestar.

Por otro lado, debemos entender que la democracia no se limita con sólo votar y elegir a nuestros gobernantes o representantes en las distintas cámaras. No se trata de endosarles nuestras responsabilidades, que como ciudadanos también las tenemos. Si bien es cierto debemos ser muy exigentes con ellos y para que eso suceda debemos ser más participativos. La corresponsabilidad en la solución de los problemas no debe ser una opción, debe de tomarse como una obligación ciudadana.

Hoy la partidocrasia es la gran amenaza del avance de nuestro país. Dicen los expertos “que es aquella forma de oligarquía arbitrada en que los partidos políticos monopolizan la representación”. El partido político es el que concentra el poder. Es el actor principal y exclusivo del sistema democrático. El Estado es regido no por si mismo sino por los partidos políticos. El parlamento es un congreso de partidos en donde el diputado o senador, ha de votar no según sus principios y convicciones personales o los de la gente que representa, sino por lo que le ordena el partido en que limita.

Todos los partidos tienen cosas buenas.

Pero hoy lo que necesitamos los mexicanos es que todos los actores políticos se pongan de acuerdo, para que de una vez por todas tengamos bien claro que tipo de país queremos, de otra manera seguiremos expectantes de cómo continúan peleándose por el poder para satisfacer sus intereses personales.

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