La joya de la Corona

Durante el proceso electoral pasado para elegir alcaldes y diputados locales en Guerrero, a Acapulco se le consideró como “la joya de la Corona” por su alto impacto mediático para el partido que ganara la presidencia municipal.

Por diversas razones, todavía algunas discutidas, fue el PRI con Manuel Añorve quien ganó la alcaldía porteña. Y a partir del 1 de enero de este 2009 inició una administración municipal priista, después de 9 años de estar fuera del poder local ese partido político.

Sobra decir las condiciones en que Acapulco fue entregado, principalmente en lo relacionado a orden y seguridad pública, sin dejar de lado por supuesto el grave problema de la falta de agua potable y el tratamiento de aguas negras.

Acapulco es un destino turístico que está unido a su área urbana -lo cual no sucede con los nuevos centros vacacionales como Ixtapa, Cabos, Nuevo Vallarta y  Cancún, por citar algunos-. Esa fusión hace que lo que sufre el ciudadano común lo vive el turista. 

Los partidos políticos que participaron en la elección pasada, básicamente el PRI, PRD y Convergencia, ojalá hayan entendido el mensaje que les envió la ciudadanía. En primer lugar ninguno obtuvo una mayoría absoluta de votos -como lo anunciaban cada uno en su respectiva propaganda-, apenas se repartieron cada uno un 30 por ciento del total de una votación que tuvo un abstencionismo de más del 60 por ciento del padrón electoral.

En segundo lugar, la ciudadanía aceptó realizar un cambio democrático y por lo tanto espera resultados del mismo. El PRD debe ser sensible de los errores que cometió como partido y sus gobernantes, lo que les ocasionó perder el poder. 

Y en el caso del PRI, concretamente Manuel Añorve tendrá que demostrar que quedaron atrás las formas priistas tradicionales de hacer gobierno, que mantuvieron también a Acapulco al borde del caos, anarquía y corrupción, lo cual los hizo perder el gobierno hace 9 años, como ahora lo perdió el PRD.

El pronóstico para el 2009 no es nada halagador, peor será si las nuevas autoridades municipales desvían el interés social por el interés electoral. Ya habrá tiempo de analizarlo, por lo pronto por el bien de Acapulco es conveniente que la sociedad civil, el pueblo o como se le quiere llamar a los ciudadanos, deben estar al pendiente de lo que se haga en Acapulco, no se debe permitir más abusos o ineficiencias sin que se deje de actuar.

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