Los Objetivos

Por: María Cristina Brito Lozano.

Inicio este artículo con la breve cita de un diálogo entre Alicia y el gato, del cuento “Alicia en el País de la Maravilla”, de Lewis Carroll:
-¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?
-Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir, – dijo el gato.
-No importa mucho adónde… -dijo Alicia.
-Entonces no importa por dónde vayas – dijo el gato.

Y así es. Si no se sabe adónde ir y lo que se quiere lograr; si no se tiene definido un objetivo, entonces se caminará por caminar, sin saber a dónde se llegará porque “cualquier” camino es bueno y, por lo tanto, se llegará a “cualquier” lugar… no hay elección. Elegir, es pues, el primer paso de un viaje, sea de 100 o de 1,000 Km.

El año escolar ya inició y el viaje es largo. Son diez meses de esfuerzo, en los que habrá ocasiones en que la energía y el interés disminuyan; en donde los problemas cotidianos a resolver, no siempre parecerán salvables; en donde la rutina tal vez, lleve al fastidio y al aburrimiento…

Es entonces cuando el niño, el joven o el adulto necesitarán de un incentivo mayor: recordar sus objetivos. Objetivos que deben ser la prioridad a elaborar antes de iniciar algo. Pero… ¿Cómo hacer un objetivo alcanzable?… Hay muchas maneras de hacerlo. La que le comparto es según la PNL (Programación Neurolingüística):

1.- Elegir qué se quiere lograr.
2.- El objetivo, enunciarlo en forma positiva.
3.- Ser sujeto activo en él.
4.- Especificar dónde, cuándo, cuánto, cómo, con qué o quién…
5.- Qué verá, oirá y sentirá al lograrlo (evidencias sensoriales)
6.- Tener los recursos necesarios, tanto humano como materiales.
7.- Que sea para bien personal y de su entorno.

Ejemplo de un objetivo de un alumno de 6º grado de primaria:
“En el mes de septiembre, quiero mejorar en matemáticas”

Uno: eligió.  Dos: está enunciado en forma positiva (decir, “no quiero reprobar matemáticas” es hacerlo en forma negativa). Tres: él es el sujeto, no dice, “quiero que mi mamá me felicite y esté contenta por mi calificación de matemáticas”. Cuatro: Dice cuándo y qué.

Los puntos 5 al 7, se tienen que ampliar y es conveniente escribirlo TODO para futuras revisiones o redefiniciones. Por ejemplo, del punto cinco, las evidencias sensoriales, podrían ser que, se va a sentir satisfecho consigo mismo al comprender mejor la materia. Va a ver más “palomitas” que “cruces” en sus trabajos y escuchará frases como: ¡Bien!, ¡Cómo has mejorado!, ¡Sigue adelante!…

En cuanto a los recursos, punto 6, si el niño tiene que trazar ángulos, es necesario que cuente con un transportador, así como a nivel personal, una vista sana o unos lentes que le ayuden. El punto siete, chequeo ecológico: es conveniente revisar si es bueno para la persona y para las personas que lo rodean y su entorno.

No está de más, hacer algún plan o pasos, que ayuden a lograr con éxito este objetivo, por ejemplo:
a)  Pondré mucha atención a las explicaciones del profesor/a.
b)  Preguntaré todas mis dudas
c)  Sin distraerme, haré todos los ejercicios en la clase.
d)  Anotaré con cuidado toda la tarea, en especial, la de matemáticas.
e)  En casa, empezaré con matemáticas, y la haré completa y sin ayuda… etc., etc.

¿Laborioso? Al principio, sí, pero vale la pena. Los resultados son más alcanzables y satisfactorios para la persona que clarifica lo que quiere antes del inicio de algo, pues ¿Quién dijo que un viaje de un mes, se prepara igual que el de 1 ó 3 días? ¿Hay diferencia, verdad?  ¡Igual que lo que se quiere lograr!, o dicho de otra manera: “Ser efectivo en el mundo significa producir los resultados que usted elige.” (O’Connor y Seymour, 1993, p. 38).

Desde Guadalajara, Jal., un saludo y… ¡Hasta la próxima!

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