Soldados de Dios

En México sin duda estamos inmersos en una crisis económica, política y social. A ello se suma un grave, gravísimo problema de inseguridad que mucho tiene que ver con la impunidad propiciada por la corrupción oficial. Y por ende, tenemos crisis también de valores personales.

Esa serie de circunstancias, son propicias para un caldo de cultivo entre la gente que mezcla ignorancia con fanatismo. Y si además, le agregan el ingrediente político, pues estamos ante un peligroso problema de radicalismo, el cual podría desembocar en: Los Soldados de Dios.

El supuesto pastor Josmar en un dizque acto de “iluminación divina” decidió hace unos días SECUESTRAR -ésa es la definición real de lo que hizo con o sin sus latas de Jumex- a un avión de Aeroméxico. Que la tripulación oficial de la nave haya actuado con un alto nivel en la aplicación del protocolo internacional de seguridad es otra cosa.

La acción de Josmar, que ha tenido varios simpatizantes por su predica reiligiosa, ha logrado además un punto a favor por el lado de la sistema judicial mexicano – oootra vez la impunidad campea en el ambiente- y una juez decidió retirarle el cargo de secuestro con lo cual la posible pena baja considerablemente. Lo cual no es un buen mensaje para quienes disfrazados de fanatismo decidan hacer acciones que pongan en riesgo la integridad física de los ciudadanos comunes y corrientes.

Y se debe tener especial cuidado en que no se promueva por el lado oficial ese tipo de prácticas, porque como lo decíamos al inicio, si se incluye la pizca política, entonces tendríamos a los llamados Soldados de Dios, ésos que con su radicalismo religioso-político son capaces de llegar a los extremos. Josmar, puede ser un inicio de ese tipo de sujetos, que escalarían su peligrosidad de permitírseles.

Lo anterior, también se menciona como referencia, ante el incremento de grupos supuestamente de apoyo social que encubren actividades de evangelización entre las personas más necesitadas. Y sí es riesgoso, porque al menos en Acapulco, ya son varias las ocasiones en que personajes ligados a ese tipo de actividades son beneficiados con recursos y programas públicos, con lo que los funcionarios en cuestión logran dos objetivos: lealtad fanática y promotores de votos que serán utilizados “cuando Dios diga”.

Las áreas locales de desarrollo y atención social deberán ser muy transparentes y escrupulosas en los manejos de dinero público hacia organismos que en verdad realicen trabajo social, con el fin de que quede completamente claro que no existe una liga entre lo religioso y lo político con miras a intereses personales políticos venideros.

AGRADECIMIENTO.- Agradecemos los mails y llamadas que recibimos durante la semana por el editorial de la semana pasada en relación al crítico problema de impunidad con el que se manejan los urbaneros, taxistas y colectivos en las principales avenidas de Acapulco, ante la complacencia oficial.

Comentarios

Comentarios

Esta entrada fue publicada en Archivo y etiquetada , , , . Enlace permanente.

Deja un comentario