Transito

Una familia transita en su vehículo por la costera, a la altura de Galerías Diana, se hace a su izquierda, espera la luz del semáforo para dar vuelta y tomar rumbo hacia el hotel Emporio. La señal se lo permite, camina un poco el carro, pero tiene que frenar abruptamente, un camión urbano con toda alevosía y sin la mínima consideración se pasa el alto y casi roza a la unidad de la familia,… todo frente de dos agentes de Tránsito que sólo ríen ante el hecho, y cuando se les reclama que porqué no actúan, siguen riéndose y simulan que corren tras el camión urbano y sueltan: “¿qué? sólo que lo alcance corriendo, jajaja”

Hace unos días presentaron dos “super patrullas” en la mayoría de los periódicos y noticieros televisivos. El Ayuntamiento dijo que éstas están equipadas hasta para “leer placas”; sin embargo, no dijo que ese equipo que es proporcionado con recursos del Gobierno Federal, es exclusivamente para el uso de la Policía y no de Tránsito. Igual sucedió a finales del gobierno municipal de Félix Salgado cuando el Gobierno Federal dotó a Acapulco, vía municipio, para seguridad pública de una flotilla de patrullas las cuales quisieron dividir unas para la Policía y otras a Tránsito, pero de acuerdo al convenio por medio del cual se proporciona ese equipo sólo los pueden utilizar los cuerpos policiacos.

La Dirección de Tránsito cuenta con 39 patrullas, de las cuales sólo 28 medio funcionan, porque dan pena ajena al ser ellas mismas grandes infractoras del reglamento de Tránsito por las condiciones en que operan. Así que si realmente a nivel local se va a hacer un esfuerzo, que éste se haga hacia esa dependencia para dotar de unidades adecuadas.

Pero, retomando el asunto que les dio risa a los agentes de Tránsito, el problema en Acapulco es la impunidad que promueven bajo pretexto de la falta de recursos materiales o humanos las propias autoridades y que origina una anarquía tal que deja indefensos a los ciudadanos. La falta de capacidad operativa y voluntad de trabajo impide que se ponga orden en cuando menos a lo largo y ancho de la principal avenida de Acapulco: la Costera Miguel Alemán.

La Costera (y las demás avenidas del puerto) es tierra de nadie… bueno, es propiedad de los camioneros, taxistas y demás personajes que pueden pasarse altos frente a agentes, quienes casi se ponen a sus órdenes.

EN CORTO.- INFLUENZA H1N1.- Primero que la influenza A H1N1 fue un cuento del gobierno Federal, ahora que el secuestro del avión de Aeroméxico igual. Pero la  influenza no sólo fue un hecho, sino que a finales del ciclo escolar regresó y hubo cierre de escuelas, ahora, de nueva cuenta rebrotó en Acapulco antes de diciembre, que era cuando se esperaba… y la gente, todavía dice que es un invento. Mejor eleve sus medidas de prevención, promueva los filtros sanitarios y cuide que  no afecte a su familia. Y en cuanto al secuestro del avión, ¡¡¡uff!! qué bueno que sólo fue un fanático.

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