Un Simple Seguro

Ella dice llamarse Dora -no nos quiso dar su nombre real, o más bien no pudo porque no lo recuerda- . Hasta hace unos cuatro años su vida
precaria se ajustaba a lo que pudiéramos llamar “normalidad”: estaba casada con un albañil, tenía dos hijas cuatitas , trabajaba como empleada
doméstica y vive en una de las colonias más marginadas del puerto.

La primer desgracia fue la muerte de su esposo en un accidente de trabajo. Como se imaginarán, no hubo pago alguno por parte de quien lo contrató, mucho menos un seguro.

No habían transcurrido ni un año de ese lamentable hecho cuando Dora abordo de un taxi colectivo sufrió un accidente debido a que el imprudente taxista rebasó y provocó un choque. El resultado fue que estuvo en estado comatoso durante seis meses. Cuando regresó, su estado mental había cambiado, apenas reconoce a sus cuatitas, apenas recuerda parte de su vida. Mientras, sus dos hijas acuden a alimentarse con su abuela -de escasos recursos para variar-, van a la escuela, regresan, atienden a su madre, hacen tarea y de nuevo esa rutina.

¿Cuál es la esencia de esto? La insensibilidad de quienes tienen en sus manos la aplicación y elaboración de las leyes. ¿Cuántas Doras no hay en Acapulco? Mutiladas, evadidas mentalmente, muertas. ¿Cuántas Doras se sumarán al final de este año?

Y las autoridades no aplican la ley a la impunidad de los transportistas, y los diputados locales no pueden reformar el reglamento para EXIGIR que todo transporte público tenga un simple seguro que PROTEJA al usuario, -porque además les temen a los concesionarios ante los actos de revancha que cometen-.

El espíritu de CONCESIONAR un servicio público es para que el CIUDADANO pueda gozar de una mejor atención cuando el ESTADO se encuentra imposibilitado para brindarlo. En castellano: la concesión es para darle un mejor servicio al ciudadano, NO para que el Estado utilice la entrega de éstas para uso político clientelar o coptativo, como fue el caso hasta llegar al problema actual.

Un simple seguro haría la diferencia entre obligar al transportista a dar un mejor servicio y que el usuario estuviera protegido, o seguir viviendo en esta jungla donde los concesionarios ponen las reglas del juego -o de la vida- de los ciudadanos.

CADENA DE APOYOS.- Para reactivar la economía no hay como generar entre nosotros mismos una cadena de apoyos e interactuar comercialmente de manera más dinámica. Evitar las compras a otras partes de la república, promover más los productos y servicios locales. Mejorar la calidad y precio del servicio local. Y promover que las grandes empresas e incluso el sector gubernamental en su nivel municipal, estatal y federal (delegaciones) se comprometan a aplicar un mayor porcentaje de presupuesto de sus adquisiciones a comercios regionales. No hay de otra, no esperemos a que nos vengan a dar dinero a fondo perdido, la manera de crecer fuerte es a través de la solidaridad de todos, y entiéndase por todos, todos.

Y SEGUIMOS.- Un reconocimiento y agradecimiento a nuestros lectores y anunciantes que en esta época de crisis económica y sanitaria por la que atravesamos han sido solidarios con esta empresa editorial, de tal forma que prácticamente hemos sido las únicas revistas semanales (Presencia y Acapulco Club) que continuaron publicándose en su rigurosa salida. Ha sido un enorme esfuerzo, pero estamos satisfechos de salir adelante y fortalecidos.

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