¿Cómo pueden estar en contra?

Para nadie es un secreto que del sistema del presidencialismo autoritario hemos pasado al régimen del autoritarismo legislativo. Desde hace aproximadamente unos 15 años México ha quedado casi inmóvil, o si hay cambios, éstos se dan de acuerdo a las pretensiones de los grupos políticos mayoritarios en el Congreso. Le han reducido poder al Ejecutivo y se han engolosinado los legisladores con el que ellos han adquirido.

Por eso, es que de acuerdo a encuestas, el grado de confianza hacia los diputados está en el último, último de los sitios, abajo incluso de otro grupo al que se le ha perdido la confianza: los policías.

Hace unos días el presidente Felipe Calderón envió una propuesta de Reforma de Estado, la cual consta principalmente de 10 puntos: reelección legislativa, reelección municipal, reducción de diputados y senadores, segunda vuelta electoral, aumentar la proporción de votos para que los partidos mantengan su registro, candidaturas independientes, iniciativa ciudadana (los ciudadanos podrán enviar iniciativas al Congreso), iniciativas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dotar al Ejecutivo de la iniciativa preferente, veto parcial y total al Presupuesto de Egresos, Ley de Ingresos y otras leyes.

Pero, como todo se politiza en este país, y como habrá elecciones en este año de cambio de gobierno estatal en 12 entidades y en otras 3 más se elegirán alcaldes y diputados locales, pues ya comenzó el problema. Y el detalle se da porque el PRD y el PAN anunciaron posibles alianzas para lanzar un candidato común a gobernador en Oaxaca, Hidalgo, Puebla y Durango, lo cual no fue bien visto por el PRI, el cual tiene mayoría en el Congreso, así que desde ya, éstos sentenciaron que la propuesta de reforma de Estado “no pasará”… una vez más se comprueba que los intereses políticos y personales de legisladores y dirigentes de partidos están por encima de lo que el país requiere.

¿Cómo pueden estar en contra de: reducir curules, de la segunda vuelta para evitar situaciones como la del 2006, de las candidaturas ciudadanas, de obligar a que busquen más votos los partidos para mantener su registro, de que los ciudadanos puedan enviar sus propias iniciativas y no sean exclusivas de los legisladores? Es fácil, saberlo, porque les afectan sus intereses a esos grupos que se ostentan como “representantes populares”.

Por eso, bien merecido tienen los diputados federales y senadores su último lugar en las encuestas, aunque gasten millones de pesos en campañas en medios masivos de comunicación para supuestamente lavar su imagen.

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