Campañas Políticas y el desarrollo de Guerrero

Algo grave se ha anidado en México y en especial en las entidades con mayor atraso como Guerrero, que sólo y mediante la promesa de incrementar el asistencialismo es como los principales partidos políticos mantienen su voto duro, el voto militante, ése que les ha hecho ganar en los últimos años los cargos de elección popular.

Hay dos puntos que en apariencia son lo mismo, pero en la realidad son encontrados: Programas Asistenciales y Programas Asistencialistas.

Los primeros integran a los grupos marginados, vulnerables a acciones dirigidas a atenderlos darles los elementos para que a través de ello se integren, se inserten en la actividad productiva de su región, porque TODOS somos necesarios para sacar adelante una nación, estado o municipio. Es decir en estos programas te abren la puerta de la asistencia, te cuidan, proveen y capacitan para que te puedan mostrar la salida y seas entonces una persona productiva; el lugar vacante de esta forma lo ocupará otra gente necesitada.

Los segundos no, por el contrario, sólo se interesan en llenar y llenar padrones, proporcionarles un asistencialismo desmedido con cargo a los que pagan impuestos, y cuando se llena esa cartera, pues abren otra y así se la llevan. Esos programas en cambio sí son muy buscados por quienes saben que no es necesario hacer nada para seguir recibiendo la “ayuda”, sólo que con el tiempo esa recompensa se vuelve condicionada a voto, movilizaciones, cuando menos. Hay puerta de entrada, no de salida en el asistencialismo. Y es muy lucrativo para los políticos, muy, pero muy lucrativo.

En Guerrero por ejemplo los datos duros nos dicen que alrededor del 70% de la población económicamente activa recibe un “apoyo” gubernamental de los diferentes niveles de gobierno, ya sea federal, estatal o municipal. Bueno, hay el caso de que lo reciben de parte de los tres, es pues una “profesión” muy socorrida en nuestro estado pobre.

Sin embargo, una parte importante de la sociedad -que está inscrita en el padrón electoral más por su IFE para usarla como identificación que como herramienta ciudadana de voto- que ha decidido no participar en procesos electorales, prueba de ello es que en las últimas tres elecciones (federales, estatales y municipales) el índice de abstencionismo va a la alza.

Hay un desencanto ciudadano que no debieran ignorar los candidatos. Las estrategias electorales se han centrado más en el voto duro, partidista, el quitarse o dejarse militantes que atender las propuestas de la ciudadanía, porque así han ganado las últimas contiendas. Les cuesta trabajo estar en auditorios independientes.

Asuntos como la construcción o no de la Hidroeléctrica de La Parota ni debiera estar en la agenda de temas de campaña. Es una necesidad atraer inversiones importantes hacia Guerrero, así de simple, no hay mayor discusión. El debate se debe centrar en mostrar cómo la mayoría de los comuneros sí está a favor de la construcción pero que el manipuleo político perverso desde el sexenio anterior creó un problema que ahora se ha vuelto complicado en el terreno exclusivamente político.

De todas formas, hay que promover el voto, hay que pedirle a la sociedad civil que participe, que salga a votar este 30 de enero del 2011, que vote por quien quiera, pero que vote. Ya cada vez falta menos para la elección.

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