Las Reformas en la mesa

Cada vez que alguien le reclama a los diputados federales y senadores porqué no se han realizado las reformas estructurales que el país necesita, éstos luego, luego se quejan de que el Poder Ejecutivo, o sea el presidente de la República, no ha enviado nada al Congreso.

Y anteriormente así sucedía. Pero tampoco ellos hacen nada para presentar sus propias iniciativas al respecto, sólo se dedican a criticar.

Sin embargo, en los últimos meses el presidente de México, Felipe Calderón les ha enviado varias propuestas de reformas estructurales, ahí está el caso de la iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo, la de reforma al Infonavit, la que va en contra de los Monopolios, la Tributaria -del año pasado y que fue desecha por los legisladores, y no se diga la de La ley de Seguridad y Justicia que duerme los sueños de los ¿justos? en el senado.

México requiere grandes cambios, profundos, estructurales. Pero ésto pasa también por la necesidad de que entre nuestra clase política se de una transformación mental, de actitud, que dejen de estar pensando en las elecciones, en regresar unos o ganar otros el poder. Que dejen de estar pensando en sus parcelas de poder locales como alcaldías, diputaciones estatales o bien la gubernatura.

¿Qué más quieren nuestros diputados? Si no están de acuerdo con lo que les manda el Ejecutivo que lo debatan, lo cambien, lo vuelvan a hacer, pero que se mueva nuestro país hacia el desarrollo. México tiene todo para ser una gran nación; sin embargo, nuestros diputados federales y senadores que tenían todo para lograr el cambio en México, se perdieron en la ambición y el oropel del poder.

Tenemos una reserva de jóvenes única en estos momentos, son alrededor de 6 millones, en menos de 10 años serán económicamente activos… ¿y qué marco jurídico les hemos preparado para darles salud, educación, esparcimiento, cultura, deporte, capacitación? ¿qué hemos preparado para ofrecerles oportunidad de empleo o que sean generadores de empresas? Simplemente nada, porque nuestros legisladores están pensando en el próximo proceso electoral antes que en reformar la Ley Federal del Trabajo o enfrentarse al SNTE para proponer una auténtica reforma en el sector educativo.

¿A quién habrá de reclarmarle en 10 años cuando nuestro bono generacional que son los jóvenes actuales no tengan cabida en el empleo formal y se refugien en la informalidad o sean potenciales prospectos para acciones delictivas?

Es tiempo de que cada uno de nosotros asumamos nuestra responsabilidad y compromiso… Y la única arma legal que tiene el ciudadano es el voto, habremos de cuidarlo.

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