Mejor que se vayan a otra parte

Tradicionalmente ha sido una constante que de generación a generación se ha ido pasando: para alcanzar un mejor nivel de vida, los padres le dicen a sus hijos que mejor salgan de Acapulco y se instalen en otras partes del país e incluso en el extranjero.

Motivo por el cual -que conste no sólo para quienes podían pagar una escuela o universidad privada- fue enviar a estudiar fuera a los hijos, algunos desde la preparatoria y otros ya para carrera a instituciones educativas públicas o privadas del interior del país.

Con lo cual, se ha dado de manera natural una fuga de talento local. Ya que en porcentaje son muy pocos los que regresan a Guerrero, a Acapulco a ejercer.

Lo anterior genera por otro lado la colocación e instalación de profesionistas, empresarios y funcionarios de otras regiones del territorio nacional, sin el arraigo y la identificación plena con la problemática local. Llegan, aprovechan las oportunidades del mercado y luego se retiran de la localidad en el mejor de los casos.

Esa huída, principalmente de jóvenes acapulqueños, tuvo un freno cuando se diversificó la posibilidad de acceder a Universidades y Centros Universitarios privados en Acapulco. Ayudó a que mejor se quedaran a estudiar aquí, lo cual finalmente también contribuyó a mantener unida a la familia.

Sin embargo, los acontecimientos de hace más de seis, cinco años a la fecha, están volviendo a generar esa propuesta familiar de que los jóvenes mejor salgan a estudiar fuera de Guerrero y motivándolos para que no regresen, que se asienten en otras regiones de preferencia.

Todo ello nos lleva a un punto: ¿cómo frenar esa angustia de los padres que ahora por cuestiones de seguridad prefieren a sus hijos fuera? . insistimos, no se trata de que puedan pagar o no una educación privada, porque también ingresan a universidades públicas de otras partes.

Se siente en el ambiente, permea entre la sociedad… y de voz en voz se recomienda buscarle un mejor futuro a las nuevas generaciones, pero fuera de Acapulco.

Esto es grave si las autoridades y sociedad no llegan a un pacto, a un acuerdo social. Es grave si alguna de las dos partes le endosa toda la responsabilidad a la otra. Se requiere brindarle a la sociedad las garantías básicas de convivencia pacífica y orden para tener la esperanza de alcanzar mejores niveles de vida. Se requiere que la sociedad asuma el compromiso de que las actuales y futuras generaciones otorguen su mejor esfuerzo y talento en la búsqueda del desarrollo que tanto requerimos los acapulqueños y comprometernos a quedarnos para trabajar por nuestra tierra.

Encontrar el punto de encuentro es el asunto… y debe ser con hechos, ya no hay tiempo para sólo buenas intenciones o discursos.

EN CORTO.- BUENA NOTICIA.- Al menos se ve una luz en el túnel en la posibilidad de que sí se concretice la construcción de la Hidroeléctrica de La Parota, será un detonante económico importante para la región, creando oportunidades, pero se debe ser riguroso en el respeto y pago justo por sus tierras a los comuneros y ejidatarios de la zona por parte de la CFE.

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