Pasarse un alto

Un elemental respeto a los ordenamientos legales, para quienes manejan algún tipo de vehículo, es respetar la señal de alto que marcan los semáforos.

Y de esa simple acción se derivan, al menos en Acapulco, una demostración de la cultura enraizada que tenemos de falta de respeto a la ley basada en que sabemos que finalmente saldremos impunes de cualquier sanción.

Pero hay un detalle adicional, quien fomenta la falta de respeto a ese ordenamiento es la propia autoridad en un mal entendido concepto de agilizar el tránsito en las principales avenidas del puerto.

Por ello es común ver escenas como la de que un patrulla que va atrás de tres carros que esperan el siga, les prende la torreta y los obliga a pasarse el alto, cuando precisamente estaban utilizando esos nuevos semáforos peatonales unos turistas que tenían el siga a su favor, teniendo éstos que correr para evitar ser arrollados. O bien que unos policías ¿turísticos? de blanco que van en la chorcha y de pura ocurrencia caminando en la costera comienzan a gritarle a un urbano que se pase el alto, cuando por el contrario deberían ser los que preservaran el orden. Y la constante de ver a los agentes de tránsito alentando que se pasen los conductores los altos sin que hubiera razones poderosas para hacerlo.

Erróneamente se ha consolidado más una cultura a favor del vehículos y los conductores, que el respeto a la ley y a los transeúntes. Los agentes de tránsito no toleran ver automóviles en los altos, los apuran a librarlos y todavía regañan a quien no lo hace. O también los invitan a que invadan las zonas peatonales para cruzar las calles con el supuesto de evitar congestionamientos.

Esa constante oficial sólo ha logrado que los conductores se sientan con más derechos que quienes se atreven a caminar por las calles y osan atravesar una calle, o bien presionar a los choferes que deciden mantenerse dentro del orden

El pasarse un alto es como el inicio a una serie de acciones que los ciudadanos van construyendo de manera permitida por quienes deben de cuidar el respeto a la Ley y que forma una sociedad basada en la anarquía e impunidad. Acapulco es una ciudad con esas características y el pasarse el alto, por decisión propia o fomentada por los agentes de tránsito, es sólo una pequeña muestra.

El mensaje equivocado afecta en dos sentidos: Crea ciudadanos que no respetan la ley y por lo tanto cuando se les quiere aplicar se molestan. Y promueve la corrupción e impunidad al utilizar la ley de manera discrecional por parte de los elementos policiacos.

Por eso, cuando se muestran de manera cruda los problemas, deberíamos de acordarnos que en una fase primaria… una gran parte comienzan por pasarse un alto. Finalmente, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de decidir qué hacer, porque todos queremos que las cosas cambien, sin cambiar nosotros.

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