El fin de año

Cada vez son más los comercios y sus campañas publicitarias que manejan como tema central de sus promociones la época navideña. El mes de noviembre prácticamente se lo saltan, apenas para organizar lo que esperan pueda ser el repunte de sus afectadas ventas durante este año, principalmente en lo que respecta a Acapulco.

Y sobre esa percepción comercial, está también la urgente necesidad de los habitantes del puerto por pensar que con el espíritu navideño también vendrá una paz entre los seres humanos, que tanta falta nos hace en estos momentos.
Ahora, la gente está deseosa de que llegue la Navidad y el Año Nuevo.
Pero seamos honestos, ese anhelo no se cumplirá si no intervenimos todos para que suceda. Todos quisiéramos que se solucionaran nuestros problemas desde el punto de vista externo, pero cuando nos toca participar con algo, ahí las cosas comienzan a cambiar.

Es un hecho que al menos la percepción de que la inseguridad ha bajado se ha ido consolidando entre los habitantes de Acapulco. La pregunta es: ¿qué pasará cuando “recuperemos” la “estabilidad” que teníamos antes de toda esa vorágine de hechos violentos? ¿Regresaremos a ser los mismos?

Esperemos que no, que ahora sí hayamos aprendido la lección, de la necesidad de cambiar desde el seno familiar, de educar con el ejemplo que eso sea lo que prevalezca.

La corrupción y la impunidad no saldrán de nuestra sociedad, si no es a través de bardas morales que contengan todo aquello que va dañando desde su crecimiento a las futuras generaciones.

Para quienes tengan memoria, vale la pena recordar como hace unos 7 u 8 años la costera se “vestía” de elementos de la entonces nueva PFP todos uniformados de gris, porque la delincuencia hacía de las suyas. Después se fueron cuando se logró “calmar” el ambiente. Pero de todas formas, lo que deteriora el tejido social continuó. Eso no debe de ocurrir en esta ocasión.

Y por ello, llegamos a un punto básico: la educación, tanto en las escuelas como en lo familiar. ¿Qué pasó con los maestros? pues que después de dar esa intensa batalla que llegó como noticia a los medios internacionales por exigir seguridad, se fue desdibujando con la división al aceptar “negociar” los líderes sindicales con el gobierno estatal, luego fueron desalojados violentamente y finalmente mejor decidieron tomarse descaradamente el puente de Muertos (paradójico, ¿verdad?)

Hagamos algo, esa es la encomienda para poder recibir el próximo año con mejores esperanzas.

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