El Paternalismo y sus Consecuencias

Uno de los más graves problemas que enfrenta Guerrero, además de la corrupción e impunidad, es el paternalismo con el que han actuado la mayor parte de los gobiernos que han tenido estas tierras surianas.

Está tan arraigada esa manera de actuar y dejarse llevar por parte de la población, que no se comprende el “desarrollo” de la entidad sin ello. Lo vemos en los numerosos programas de apoyo que los gobiernos dan en sus diferentes niveles.

Y lo que sucedió en la Autopista del Sol es sin duda el mejor ejemplo. Dos estudiantes de la normal de Ayotzinaba murieron a consecuencia de practicar lo que mejor les ha salido: el chantaje, la presión afectando a terceros y realizando actos vandálicos.

Por el otro lado un gobierno recién llegado pero que actúa como si el tiempo se hubiera estacionado hace 15 años cuando también estuvo al frente de Guerrero.

En pocos meses los ayotzinapos, como mejor se les conoce recibieron del Gobierno del Estado: un camión para traslado de sus “prácticas” -que no son otras que bloquear carreteras entre otras cosas-, 100 mil pesos para su baile de clausura, un tractor nuevo, 128 mini laptops, entre otras muchas cosas más. Creyendo quizá las autoridades que con esos obsequios los tendrían controlados.

Pero el problema no eran los instrumentos, las herramientas de trabajo docente, no, si no las causas políticas, los techos financieros para becas, el incremento de plazas y matrícula para la normal rural, que cosa paradójica, sus egresados no quieren ni remotamente quedarse en zona rural y menos se especializan en enseñanza bilingüe (de la cual sí hay plazas pero no hay egresados)

Ahora son las consecuencias. Una discordinación brutal de las diferentes fuerzas policiacas, la adrenalina a su máximo nivel y la impreparación de los elementos de seguridad que nunca tuvieron idea de cómo implementar un rígido protocolo de acuerdo a la situación, fue lo que ocasionó el lamentable y condenable hecho de la pérdida de dos seres humanos muertos a balazos.

En la reflexión y el debate queda si todos eran estudiantes, si había infiltrados, si se les ordenó o no a los ministeriales que estuvieran ahí.

Pero el origen, el origen, es la política de dar y darles mucho a los que exigen de manera violenta, como ha sido la tónica de los estudiantes de Ayotzinapa, en lugar de crear las condiciones para implementar modelos educativos que realmente ayuden al desarrollo regional e inserten a los egresados de las normales en las plazas que se requieran.

Y el caso de Ayotzinapa es sólo un ejemplo de tantos que se dan en Guerrero, que están latentes y a punto de ebullición. Por algún lado se debe iniciar, la pregunta es quién y cuándo, con los tiempos electorales encima.

Por lo pronto, urge el esclarecimiento de los hechos de manera creíble y expedita tanto para sancionar a quienes atacaron a los estudiantes como a aquellos que cometieron actos vandálicos que provocaron un incendio en la gasolinera. Por salud de una sociedad urgida de resultados, debe actuarse conforme derecho contra TODOS los que cometieron actos ilegales en ese momento.

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