Acapulco en Obra

Todo en exceso es malo… ni duda cabe. Acapulco así lo ha estado viviendo en los últimos tres años. Obra tras obra, tras obra y sin terminar… Hay por supuesto el beneficio de la duda de que lo están haciendo de buena fé, para mejorar la calidad de vida de los acapulqueños. Mantengamos la fé.
Pero en lo que no han reparado las autoridades al llevar a cabo tantos proyectos es:
1.- Se ha complicado el desplazamiento del ciudadano elevando incluso el costo de su transporte. Le dificulta hacer su vida cotidiana.
2.- No existe en ocasiones coordinación entre niveles de gobierno, por lo que escasamente dan información de monto, motivo, razón y circunstancia de hacer obras como la ampliación -del tan criticado en campañas por los ahora gobernantes- del Puente Bicentenario o el segundo piso en el Blvd López Portillo en el área de Renacimiento.
3.- Tanta obra ha frenado la actividad económica entre los comerciantes y empresarios (que son lo mismo) de Acapulco, por ejemplo los que están instalados en colonias como Progreso, Hornos y Centro que tienen que aguantar tanta apertura y reapertura de calles sin que nadie les informe hasta cuando terminan. Innumerables comercios han cerrado. No hay protesta oficial porque nadie los representa.
4.- El que se realice tanta supuesta inversión en Acapulco se creería que ha generados y detonado la actividad económica local, pero no, no se siente que circule tanto dinero que se ha canalizado a proyectos tras proyectos, la razón simple: las contrataciones en un gran porcentaje son de empresas foráneas las cuales llegan con proveeduría de su lugar de origen e incluso trabajadores. Así que ese dinero no circula como debiera entre la ciudadanía porteña.
5.- Falta de conciencia ecológica. Como nunca, se han cortado árboles a diestra y siniestra, desde los cortes oficiales, las “podas excesivas” hasta el quitarles soporte para que por un viento o lluvia caigan solos, ha sido la constante. La Costera Miguel Alemán y la Bernal Díaz del Castillo son sólo un pequeño botón de muestra.
6.- La interminable fecha de terminación de las obras: más de dos años con el famoso acabús y seis meses para apenas hacer un tramo de una banqueta por el Grand Hotel. De ahí banquetas destrozadas por la principal avenida de Acapulco, la gente caminando por la calle, grandes boquetes e incluso hasta la fraudulenta empresa que puso adoquín de baja calidad (¿pues que no los supervisan?) que sólo porque se quebró se dieron cuenta, pero que sigue al frente de la rehabilitación cuando debió cancelársele el contrato y ser denunciada.
Esta situación se vivió tal cual con tantas obras al mismo tiempo en la administración de Marcelo Ebrard como jefe de Gobierno del Distrito Federal, la casualidad es que este exfuncionario tan cuestionado ahora por las irregularidades detectadas en la construcción de la Línea 12 del Metro del DF, tiene mucho que ver con actores políticos de Guerrero y Acapulco.
Ahora bien, esperemos que no se estén esperando finalizar tantos proyectos con miras a sacarle jugo político con motivo de las elecciones del 2015.

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