El Regreso del Tianguis Turístico

Al momento que concluyó la celebración del Tianguis Turístico en Cancún -que conste que por años lo peleó ese centro vacacional, e incluso tuvo que esperar que primero se desarrollara en Puerto Vallarla y Puebla una vez que se le retiró a Acapulco ese evento turístico-, se dieron inicio los preparativos para el regreso del Tianguis a su sede original: Acapulco. (Aunque sea ahora lo tendremos intercalado cada dos años)

El Gobierno del Estado conformó una especie de Consejo en el que supuestamente están aglutinados la gente más representativa del sector para entre todos ir organizando una agenda que lleve a realizar un evento de primer nivel, como se merece este retorno.

Y casi inmediatamente anuncia el gobierno estatal la aplicación de recursos federales a través de Fonatur para rehabilitar y renovar sitios turísticos íconos de Acapulco como son: el Zócalo, la Quebrada, las playas Caleta y Caletilla, la Isla de La Roqueta y La Diana.

La inversión es de 80 milldp para el Zócalo, 20 milldp para La Quebrada, 35 milldp Caleta y Caletilla, 12 milldp La Roqueta, y 30 milldp para Playa Manzanilla. El arquitecto encargado del proyecto es Jorge Gómez Galeana.

Sin duda, suena y se antoja atractivo que se destines 177 millones de pesos para Acapulco en obras que harán lucir al puerto para el regreso del Tianguis Turístico como parte de la promesa de campaña del ahora presidente Enrique Peña Nieto.

Ahora habría que entender y comprender a la opinión pública acapulqueña que ve con gran temor cómo se anuncian e iniciarán nuevas obras cuando aún no se terminan las que llevan varios años sin concluir, más las de recién inicio, y que han afectado y frenado la economía local.

Acapulco ha estado durante los últimos tres años inmerso en una dinámica de construcción que no se le ve fin. Incluso la ciudadanía logro frenar -eso se espera en el anuncio de estos nuevos proyectos en el área turística- la intención de ponerle pasos desnivel a la Costera Miguel Alemán.

Los proyectos de Fonatur son obras ya aprobadas, sólo se les está informan-do a ciertos grupos de ciudadanos, no hay posibilidad de cambios ni otras pro-puestas, ya que aducen que esto se hizo en el 2013… Aunque lo razonable sería que estuvieran sensibles, abiertos a escuchar y modificar lo que se tenga que hacer. Que sí hay mucho que opinar al respecto.

Esperemos que las fuentes danzarinas no sea la característica en cada una de esas obras.

Editorial896

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