De Acapulco a Zihuatanejo

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Hace unos meses me tocó estar presente en una reunión entre sociedad civil, empresarios, representantes de grupos organizados de varias partes del estado con el gobernador Héctor Astudillo.
En el momento de las presentaciones una representante del sector comercial de Zihuatanejo le confió al ejecutivo estatal que entre los comerciantes de ese destino turístico habían hecho un pacto para no difundir, ni comentar nada con respecto a los incidentes de violencia de esa zona, “ y conste que pasan cosas peores que en Acapulco” subrayó ella.
El gobernador Astudillo retomó en varios eventos que por decisión propia los comerciantes, empresarios de Zihuatanejo habían pactado no difundir nada de los sucesos violentos que les sucedían, con lo cual los ponía de ejemplo para que otros sitios, como Acapulco pudieran hacer lo mismo.
Recuerdo muy bien, que cuando escuché a la ciudadana de Zihuatanejo que pedía que todos hiciéramos ese pacto de silencio, en mis adentros me decía que ellos aún no llegaban hasta lo que la gente de Acapulco está viviendo.
Y el tiempo me dio la razón. En estos días en Zihuatanejo más de 100 comercios cerraron sus negocios durante dos días a manera de protesta por la inseguridad. Allá colocan lonas, espectaculares y pancartas quejándose de la poca respuesta oficial en materia de seguridad. Con lo cual aquel famoso pacto de silencio se rompió cuando la violencia e inseguridad les llegó de forma descomunal.

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La verdad, es que no puede existir en alguna ciudad ningún pacto de silencio o de que hablen bien de algún sitio si las condiciones mínimas de seguridad no se dan entre sus habitantes. Es imposible pedirle y mucho menos exigirle a un colaborador de una empresa prestadora de servicios turísticos que llegue a su trabajo y lo realice como si no sucediera nada en su entorno que se ha visto afectado por el robo durante el trayecto a su casa, que sus hijos no pueden ir libremente a la escuela, que en sus colonias no puede transitar sin temor o que el negocio familiar sufre extorsión.
Por eso, también llama la atención que desde la Fiscalía General del Estado se diga que los comerciantes de Zihuatanejo están “exagerando” en su percepción sobre la falta de seguridad. La indiferencia oficial contribuye a que los factores principales que generan inseguridad se fortalezcan: Impunidad y Corrupción.
Aún es tiempo de buscar los mecanismos de coordinación para que la sociedad participe, se integre en aquellos programas oficiales preventivos que puedan ir frenando socialmente el grave problema que se extiende por todo el país: la falta de garantías para vivir en paz.

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