El regreso al cuartel

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Hace unos días el Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos, pronunció uno de los discursos más enérgicos que la milicia hubiera dado en los últimos años. Palabras más palabras menos, fue un reclamo a la falta de seguimiento por parte del área responsable de la seguridad en el país (Secretaría de Gobernación) para depurar, profesionalizar y certificar a los cuerpos policíacos estatales y municipales del país, por lo cual los soldados tenían que mantenerse en las calles haciendo la labor que les corresponde a los policías… “En Guerrero hasta estamos cuidando escuelas… ahí se las dejo” fueron las palabras del secretario Cienfuegos. Por lo cual, prosiguió el mando castrense, se debe de crear el marco jurídico que le de legalidad a la actuación del militar en la labor policiaca o de lo contrario se deben regresar a los cuarteles. Dicha declaración levantó una enorme ámpula. 1.- Se puso una especie de ultimátum por primera vez, para que se legisle en torno a la actuación del Ejército en las calles o se regresarán a los cuarteles militares. 2.- Puso al Poder Legislativo a trabajar y aunque no se dictaminá este año la propuesta de Ley en el Senado, éste se comprometió para que en enero se analice y apruebe si es el caso. 3.- Las autoridades ejecutivas tanto la federal, como algunos estatales y muchos municipales, mantuvieron la solicitud que elementos militares continúen haciendo el trabajo que le corresponde a la policía.

Todo lo anterior no es un caso menor. Vamos por partes:

1.- Si es necesario una legislación que de un marco jurídico para que en casos EXCEPCIONALES los militares puedan realizar labor policiaca. Quizá lo que se vive en gran parte del país de problema de inseguridad, y en el que Guerrero también está inmerso, sea uno de esos casos de excepción. Pero también es riesgoso que exista una Ley que permita al Ejército actuar de manera permanente en esos quehaceres que debe realizar una fuerza policiaca civil. Se camina en el filo de la navaja en cuanto a militarizar al país. Y militarizarlo significaría que la última esperanza (que es el Ejército) estuviera más expuesto a los embates de la corrupción.

2.- Las autoridades estatales y municipales tienen la obligación de generar sus propios cuerpos policiacos, basados en la profesionalización y certificación de sus elementos. Es triste observar hasta desplegados pidiendo al Ejército mantenerse en las calles sin que ellos asuman compromiso alguno para limpiar y crear su fuerza de seguridad pública como se los mandata la Ley.

3.- Ver al Secretario de la Defensa poner un ultimátum. Observar a gobernadores y alcaldes pedir al Ejército que se mantengan en labor de vigilancia. Y no escuchar ningún compromiso por depurar, ordenar y generar una auténtica policía civil que haga la labor que le corresponde, nos da una idea de la carencia de estrategias ade cuadas para poder brindarle a los ciudadanos la seguridad física y patrimonial que la Constitución obliga a los ejecutivos.

Es necesario que en Guerrero y en especial en Acapulco, se ponga especial atención a todo lo anterior, con el fin de dar un poco de esperanza a la ciudadanía ,de que en algún momento recuperará la tranquilidad.

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