#DateARespetar

Cada día estoy más convencido que parte del espiral en que hemos caído, en cuanto a pérdida de calidad de vida, viene de la forma en que hemos renunciado a respetarnos a nosotros mismos. Y es que hay muchas acciones que prácticamente nos denigran y que está en nosotros evitar que sucedan, pero no, mantenemos esa inercia, que obvio, es apoyada y fomentada por el gobierno en sus diferentes niveles… y es más, les conviene que la gente se deje, que rehuse a defender su derecho a vivir mejor. Van dos ejemplos, que tienen que ver con transporte público, que conste hay muchísimos más, pero hoy sólo nos referiremos a dos:

1.- Exigir que los taxistas y choferes de urbanos respeten las tarifas autorizadas. Resulta que conozco a una persona muy cercana que como ciudadana está molesta que los choferes le cobren la tarifa de $18.00 en los colectivos, cuando oficialmente se nos ha dicho que es de $15.00. Y no sólo se trata de los famosos tres pesos ( que el dato curioso es que la critican hasta sus amistades.. “quítate de problemas y dale los tres pesos más” le dicen). Sin embargo, esa merma al salario es una importante sangría si se multiplican los 3 pesos por 4 colectivos diarios y esto por mínimo 25 días al mes. Ya no son los “tres pesitos” pues. Pero el detalle es que ella ha recurrido a los portales de transparencia de las diferentes instancias oficiales encargadas del transporte público, para solicitar copia del documento oficial donde se estipule la tarifa oficial, que hasta el momento se ha dicho es de $15.00… aunque en una de esas, resulte que no, que ya el gobierno autorizó el incremento, y por eso no le han querido dar respuesta.

¿Qué sucede cuando una sola persona decide exigir sus derechos ciudadanos, como es el caso de pedir que se respete la tarifa? Pues nada, no sucede nada, por el contrario el obstáculo oficial es mayúsculo y el taxista se ampara en ese manto de impunidad para seguir cobrando lo que quiere y con riesgo de actuar violentamente contra quien no quiera pagar lo que ellos “después de un plantón” lograron.

2.- Los espacios en los vehículos que usan los taxis colectivos por seguridad y legalmente, son para 5 personas (principalmente los tsuros que son los que más hay). Sin embargo, los choferes suben a dos pasajeros en la parte delantera y 3 en la trasera, con lo cual, más él, ya son 6 personas dentro del transporte. En primer lugar viajar así es una incomodidad mayúscula, en segundo lugar no hay seguro en todo el planeta que proteja a los viajeros que vayan en una unidad con tal cantidad de gente, por lo que si hay un accidente están completamente desprotegidos.

Y lo más grave, por los siglos de los siglos, ni los agentes de tránsito municipal, ni los de transporte estatal osan infraccionar a este tipo de anomalías. Son pues cómplices de que en Acapulco la gente valga menos que una ·”mordida” de diez o quince pesos cuando bien les va a los inspectores o agentes. En los casos anteriores mucho se podría hacer, si la misma ciudadanía se diera a respetar. Por ejemplo en el primero de ellos, si hubiera más gente que exigiera que no cobraran tarifas ilegales los taxistas, la autoridad que se hace como que no ve tendría que actuar.

Y en el segundo de ellos, hacer el enorme esfuerzo de no abordar en la parte delantera junto con otro pasajero. Quizá las prisas, la pena o lo que sea hagan más difícil esa situación, pero no es justo que nosotros mismos nos degrademos a ese nivel, mientras que pasivamente ( con “acuerdo económico” de por medio) el gobierno deja que el ciudadano sea vejado cuantas veces quieran quienes controlan el transporte público.

Y que conste que no se trata de ir contra el servicio público tan necesario. Se trata de que que como ciudadanos exijamos mejores condiciones de vida a las autoridades, o vayamos tomando decisiones que obliguen a las autoridades a hacer su trabajo. Vamos entre todos a #ConstruirCiudadanía… no necesitas un líder, ni que hagan un mitin, ni plantón, se necesita sólo quererse lo suficiente para pensar en que puedes vivir dignamente y actuar individualmente, hasta que se convierta en algo colectivo.

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Correo: fernando@acaclub.com

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