El Tamaño No Era lo Importante

Hace como dos años, se anunció con bombo y platillo una serie de obras de relevancia en materia turística: Remodelación del Zócalo, La Roqueta, La Quebrada, Caletilla y La Diana, entre otras.

El sector turístico les dio la bienvenida, las presentaron como una muestra de que había interés por realizar acciones de gran magnitud para devolverle brillo a la cansada infraestructura turística del puerto.

Los presupuestos fueron millonarios, los proyectos autorizados nunca se cumplieron, todas esas obras quedaron mal hechas, inconclusas y realizadas con materiales de baja calidad. Un total fraude, del cual jamás se sancionó a los culpables.

Gobiernos salientes y entrantes pelotearon el asunto, de tal forma que se perdió el hilo que podría llevar a mostrar lo oscuro con lo que se manejaron esos recursos públicos.

Nadie se hizo responsable y el manto de impunidad cubrió a todos los que estuvieron involucrados, como desgraciadamente ha sido la historia de obra tras obra que se llevan a cabo en Acapulco.

Ahí tienen de ejemplo el interminable número de ocasiones en que una misma área vive remodelación tras remodelación, como el Zócalo, la Quebrada, la Roqueta, Sinfonía del Mar y las plazoletas como la que está frente al CICI costera.

Por eso, el asunto de la glorieta de La Diana no tenía nada que ver con el tamaño de la estatua, el problema es el grave nivel de corrupción con el que se maneja el dinero público. Colocar esa nueva escultura de La Diana de enormes dimensiones es un parche que esconde el desvío de recursos públicos por parte de quienes hicieron esa tan criticada remodelación.

En una ciudad que se ahoga en el problema de inseguridad y contracción económica, que su sociedad se desgaste en opinar a favor o en contra de las dimensiones de una escultura, superficialmente podría ser una crítica sin razón, pero lo que hay de fondo es el hartazgo de una comunidad que sólo se ha convertido en espectadora de decisiones arbitrarias de sus gobernantes.

Así es, una vez más queda demostrado que la corrupción e impunidad son el origen de gran parte de la problemática que vivimos.


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