¡Mi terrible venganza! Frustrada

Por Patricia Segovia

Desde la noche del 8 de noviembre y parte del inicio del 9, al ver que la victoria de Donald Trump era inevitable, me enojó mucho que no ganara Hillary Clinton sí, por ser mujer una de mis poderosas y válidas razones, decidí vengarme de esos espantosos “gringos” que le daban la espalda a la administración Obama, y metían a la Casa Blanca a un racista, clasista, cínico, mal ciudadano, ambivalente, que odia a México y a todo lo procedente de este hermoso país. Debo aclarar que no estoy calificando al tocayo del pato de Disney ¡No soy quien! Me limito a describirlo.

La mejor venganza es “pegarle” a los capitalistas por donde se supone que más les duele; el dinero. Inmediatamente pensé en los productos y servicios que están ligados con la unión americana, pero ¡Oh, sorpresa! Casi todas las marcas que utilizo, tienen capital mexicano y son fuente de empleos de muchos con-nacionales.

Lamentablemente, como soy común y corriente, no fui a la única que se le ocurrió “tan genial idea”. He visto casi desde entonces, llamados a dejar de consumir, a “boicotear” a Starbucks, Walmart, Ford, Coca Cola entre los más mencionados.

Cada vez que voy a un centro comercial, me detengo a ver ropa, bolsas, zapatos que me gustan. De unos años a la fecha, le doy preferencia a adquirir los productos hechos en México, pero hay marcas de diseñadores que me encantan. Ninguna de la que he visto, es hecha en Estados Unidos. Los lugares de origen son China, Vietnam, Singapur y ellos, no votaron por Trump.

El año pasado, compré un auto marca Ford. Es de los más económicos, estándar, cuya deuda espero me dure menos que el coche. Ahora con el llamado generalizado de boicotear a esta empresa, me siento traidora a la patria.

Se supone que los mexicanos que se van a Estados Unidos, lo hacen por buscar un mejor nivel de vida por medio de un trabajo bien remunerado o porque en nuestro país, simplemente no encontraron uno. ¿La respuesta es buscar que se vayan las empresas que han apostado a invertir y generar empleos? Al hacer que cierren estos establecimientos el
mensaje sería, Trump, los perjudica en su país ¿y yo en el nuestro? También, desde hacer unos años, hago la compra de los insumos para la casa en el Mercado de Potrerillo. Hay una familia que es muy trabajadora y creo que apoyo su esfuerzo consumiendo con ellas, sin embargo creo que tampoco es la respuesta apoyar a los ambulantes como se ha insistido en las redes sociales. Por lo regular, están sujetos a líderes cuestionables al servicio de partidos políticos, además de que no contribuyen con impuesto alguno, lo que no sucede con los comerciantes establecidos. El impuesto al consumo, es el más justo, así pagaríamos todos, pero bueno, eso es otra historia que espero algún día entiendan todos los que “defienden a los más pobres”.

¡Mi sed de venganza seguía vigente! Lancé un exhorto por mis redes sociales, tan mexicanas ellas, que nadie fuera de vacaciones a un país que nos quiere hacer tanto daño En eso estaba, cuando los alcaldes de Nueva York, Boston, Houston y el gobernador de Washington, hacen un abierto desafío a Trump y deciden seguir siendo ciudades santuario las primeras y el estado, demandó en la corte las medidas de su presidente contra los migrantes.

¿Qué me quedaba? ¡Las películas! Independientemente que se exhiben en una empresa mexicana y que también genera una gran cantidad de empleos, Hollywood iba a resentir mi firmeza en contra de una industria netamente “gringa”, pero otra vez me falla ya que actores y actrices del mundo del espectáculo más famoso del planeta, han manifestado su rechazo, hasta con burlas a su recién estrenado presidente.

Ya no me quiero vengar de nadie. Trump es el presidente de los Estados Unidos. A su manera, quiere que su país sea el más poderoso del mundo. Sus medidas son extremistas y no tienen cabida en un mundo civilizado y moderno. Espero, deseo que sus gobernados e instituciones lo impulsen, lo cuestionen, lo frenen, cuando sea necesario, pero ¿Y nosotros? ¿Es Trump el culpable del estado de indefensión y vulnerabilidad en que estamos? ¿Nuestra solución es dejar de tomar café de Starbucks? ¿De verdad?


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