Semana Santa

Por lo general para quienes habitamos Acapulco, la Semana Santa y Pascua representa ocupación hotelera, reactivación económica, muchos, muchos turistas que llegan al destino turístico y para bien propio, pues nos recluímos en nuestras casas por lo general.

Dado el bache económico en que nos encontramos y que el turismo en el puerto se ha visto afectado por los hechos violentos que generan la percepción (y realidad) de inseguridad, pues que haya una buena temporada vacacional levanta el ánimo a cualquiera.

Por ello, en bien de Acapulco esperamos que los prestadores de servicios turísticos y los habitantes de la ciudad en su trato con los visitantes, se esmeren en dar buenos precios y calidad en el servicio, los primeros, y hacerlos sentir que están más que cuidados e invitarlos a regresar los segundos.

Esto es un trabajo en conjunto entre empresas turísticas, gobierno en su tres niveles y sociedad. Si creemos que atender al vacacionista es sólo responsabilidad de un sólo sector estamos viviendo en el error.

Acapulco se esmera en las vacaciones, porque inició Semana Santa con una espectacular luna rosa, con un clima maravilloso y esperemos que con las pilas puestas de los acapulqueños para atenderlos sin abusar de ellos.

Nuestro destino turístico requiere, adicionalmente de la tirolesa más grande del mundo por encima del mar, de que se reinvente en áreas estratégicas. Debe generarse una dinámica que contemple acciones especiales por tratarse de un centro vacacional enclavado en una zona urbana, por lo cual se mezclan problemas de turismo con habitacionales y movilidad.

Por ello, es más que urgente resolver el conflicto del transporte urbano en sus diferentes modalidades, y en especial en la costera Miguel Alemán, de donde supuestamente se habían retirado camiones por la entrada del acabús, y resulta que no. Por el contrario se incrementaron los urbanos (al parecer muchos de ellos piratas), ocasionando mayor tráfico, congestionamiento y convertirse en un problema de seguridad por la manera en que conducen sus unidades.

Aunado a ello, e insistimos ante la situación particular de que Acapulco tiene unidas zona urbana con turística, resulta que está considerado como el de más baja calidad de vida entre las diferentes ciudades turístias del país; esto lo sufren sus habitantes por la falta de voluntad política de resolverle sus problemas como seguridad, alumbrado público, recolección de basura, exceso de transporte urbano, muchos trámites para abrir una empresa o reinvertir en la misma.

Démonos cuenta de cómo vivimos, cuál es nuestra tarea y cuál la de quienes nos gobiernan. Y tratar de poner los pìes en la tierra, de hacer lo que nos corresponde y exigir a las autoridades que hagan lo suyo sin que desvíen (se queden) con dinero público. Pero bueno, por mientras, esperamos hayan tenido unos felices días santos (que invitan a la reflexión sin duda) y que semana de pascua sea plena de descanso y felicidad.

fernando@acaclub.com

Facebook: Fernando Vargas Lozano


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