Los pronósticos para esta temporada de vacaciones son de una ocupación hotelera del 65% en promedio. Esa cifra es muy conservadora, porque teniendo en cuenta que Acapulco se ha convertido en un destino de consumo nacional y temporada con algunos buenos fines de semana, la realidad es que apenas con un porcentaje mayor al 70 o 75% estaríamos pensando en que se daría una reactivación económica en el puerto.
Por eso, es necesario que en estas vacaciones de verano los acapulqueños, todos en su conjunto, nos pongamos la pila en la atención al turista. Los prestadores de servicios turísticos deberán cuidar que la atención al visitante es crucial, y cómo hacerlo: pues no abusar de él cobrándoles sobreprecios, que el servicio sea eficiente, respetuoso y honesto, que se le de un plus en lo que contrata el visitante, en fin que pensemos que los turistas son los principales promotores de nuestro bello puerto.
De igual forma que las autoridades, principalmente de seguridad y tránsito estén al pendiente de que tengan una estancia segura y con información oportuna. Y algo importante: que el turista no sienta que en Acapulco puede hacer todo lo que se le ocurra como infrigir la Ley, ya que finalmente no se le aplica.
Y es que ése ha sido la manera como se le ve al vacacionista: se le permite pasarse altos, estacionarse donde quiera, pues finalmente es extorsionado para seguirlo haciendo y en los establecimientos se les espera con un doble precio. Esa mentalidad es la que debemos erradicar en Acapulco si es que queremos prevalecer como destino turístico.














