La pregunta más común en estos días es ¿qué vamos a hacer? para atender el difícil problema de la baja turística, de la contracción económica, la anarquía del transporte urbano-público, de la inseguridad, de la corrupción, de la impunidad, que han ido creciendo tanto que muchos de los acapulqueños están pensando en buscar mejores opciones fuera del puerto.

Las familias se desunen, las empresas se reorganizan, cambian de giro o cierran, las universidades resienten la baja de matrícula, a los jóvenes se les cierran las oportunidades académicas, deportivas y sociales…. en fin, aunque se trate de evitar, el problema está ahí latente.

Cada uno de los acapulqueños lo está enfrentando de manera diferente, pero individual, no colectivo, no en grupo, no organizados, de manera silenciosa.

Son las autoridades de los tres niveles, los poderes legislativo (local y federal) y judicial quienes deben devolverle la confianza a la ciudadanía en sus instituciones. Hay poco tiempo para ello.

Se requiere de gobernantes audaces con creatividad para atender los problemas sociales. Se requiere legisladores con visión de generación no de elección, para crear un marco jurídico que nos permita crecer en lo laboral, educativo, social y fiscal. Se requiere un poder judicial que le brinde certeza a los ciudadanos.

¿Qué está esperando esa clase política que ha secuestrado al país desde hace más de 15 años y tiene a México viviendo en una partidocracia? Que recuerden que a partir de estos momentos todos ellos buscarán nuevas opciones de poder para el 2012, así que también está llegando el momento de los tiempos ciudadanos, si no al tiempo.

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