De acuerdo a lo que marca la norma social, los papás, los padres, son los “fuertes” de la casa, los proveedores, quienes tienen que trabajar para mantener una familia… o al menos esas eran las tareas.
La educación de los hijos y administración de la casa corrían, o corren, por cuenta de las mujeres, quienes sí pueden ser “débiles” y mostrar sentimientos.
Los tiempos han ido cambiando. Ahora…los hombres ya pueden llorar abiertamente, incluso a algunas mujeres les gusta que “sean sensibles”… también contribuyen en los quehaceres de la casa y el proveer la casa ya no es trabajo sólo del género masculino, cada vez son más las mujeres que se incorporan a su doble jornada.
Sin embargo, el punto importante, lo que ha trastocado a la sociedad mexicana es el asunto relacionado a la educación, a la transmisión de valores, la ética… nos hemos quedado cortos. Entre la necesidad de salir a la calle para mantener una familia, sea hombre o mujer, entre atender lo urgente e ir dejando de lado lo importante, en la actualidad hemos ido perdiendo la esencia de lo que es la sociedad: formar una comunidad en la que todos colaboremos.
Ser Padre en esta época es muy difícil. Sin embargo, como nunca es necesario regresar a la transmisión de esos conceptos que nos hacen ser mejores personas, humanos, ciudadanos.
Anteriormente decíamos “que mundo le vamos a dejar a nuestros hijos”. Ahora, nuestro sentir es “que hijos le vamos a dejar a este pobre mundo”.
Crear ciudadanos de bien, predicar con el ejemplo y la constancia hasta convertir a esas personitas en seres responsables, comprometidos… siempre con la muestra por delante. Que las obras que hagamos sean la vía por donde caminen nuestros hijos e hijas… que sea el pavimento para un nuevo destino, lejos de todo esta terrible suciedad que nos impide crecer y que para desgracia, en ella se hunden familias, padres, madres e hijos…
Ser Padre y Madre es una tarea difícil… pero son los tiempos que nos tocaron vivir, enfrentémoslos.
PD.- Nuestras más sinceras condolencias a Gala Marti y Lupita Vela por el sensible fallecimiento de su padre y esposo, respectivamente




